Iconografía
 
A raíz de la nostalgia de estar lejos de mi país, empecé a extrañar la comida que nos encontramos en cada esquina y que nos salva siempre el pellejo. Siempre.
 
Es barata, variada y rica, con mucho sabor y gusto. Principalmente, el desayuno típico callejero es algo que realmente echo de menos de Venezuela. Y no importa qué tanto lo intentemos, nunca nos va a quedar tan sabroso como el que hace "la señora de la esquina".
 
La Malta, la arepa, la empanada, el cafecito, el juguito y el rico cachito, eso sin contar la bolsita de papel kraft que hasta se ha vuelto parte de nuestra indiosincrasia. ¡Quién lo iba a imaginar!
 
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